
La Sociedad nace en 1905 en Moreda con la intención de poner fin a los desencuentros entre ganaderos de Aller y del vecino concejo de Lena por el uso y aprovechamiento de los pastos en las zonas limítrofes de ambos concejos. Además su intención era también la de prestar ayuda a los vecinos de la parroquia que tuvieran cualquier tipo de necesidad. La Sociedad acordó tomar el nombre del patrono local y reunirse cada 11 de noviembre para celebrar una fiesta con misa cantada a la gaita, pulla del ramu, baile con gaita y tambor y una comida de hermandad para los miembros de la Sociedad en un principio formada únicamente por varones. En 1936 la Sociedad desaparece, aunque un pequeño grupo de socios continúan reuniéndose el día de San Martín. Este rescoldo vuelve a prender la llama de la Sociedad que renace con renovados ánimos en 1966 manteniendose a día de hoy en su noble labor de ayuda a los desfavorecidos y promoción, difusión y dignificación de la Cultura Asturiana.
Montera picona, tambor y gaita, fabada, sidra y panchón son la sal y la pimienta de una ensalada festiva que une a gente de distintas edades, sexos y condiciones socio-culturales en un ambiente de sano jolgorio y buen llantar exento de los excesos y los sesgos que con el paso del tiempo han ido adquiriendo eventos similares en nuestra región.
Enhorabuena pues a los 1200 socios, al pueblo de Moreda y al concejo de Aller y que dentro de otros cien años pueda seguir oyédose el grito de “Viva San Martín que yél nuestru patrón”.
http://www.humanitariossanmartin.org
Juan Hevia
Asegura la gran Vanesa Ferreiro, de “O rey do pulpo”, que hay que cocinar el pulpo con ‘cariño’. Mas “cariño” es voz que proviene del latín “carere” y significa carecer. No es propio, pues, guisar con carencias. La cocina es, como bien lo refleja áticamente Sócrates Cicuta, la disciplina gastropornocibernética por excelencia, por nacer de Estómago, Sexo y Cerebro al honrar el precepto del Ducado de Gastronia que afirma: “Primum edere, deinde fornicare et denique philosophari” (Primero comer, luego fornicar y, por último, filosofar).
El sabio Trifón se expresa bien al mentar uno de los ocho rabos del pulpo, pues una vez muerto el molusco le cuelgan a éste los tentáculos a semejanza de las colas de los animales (DRAE). Trifón no se refería en particular al miembro viril del cefalópodo que, como es bien sabido, es el tercer brazo derecho del macho, suerte de órgano para la cópula con el que penetra en la cloaca de la hembra. Lo que no se recordó en el Fórum Gastronómico de Santiago es que, hace años, las mujeres pegaban con palos a los pulpos machos para ablandarles, sobre todo, el tercer brazo derecho cuya carne deleitosa se reservaba, con suma discreción, para las doncellas en su banquete de bodas. Se dice que la lucha de la especie por sobrevivir dio algunos ejemplares de pulpos zurdos, pero la mutación quedó abortada con la llegada del frío artificial.