
El menú, copioso, no desentonó con el buen apetito de los presentes. Arrancamos con una cazuelita de gambas con patatas. De primer plato una difícil elección entre fabada y pote asturiano, que los más solventaron dando buena cuenta de ambos. Fue muy celebrada la fabada por lo tierno y mantecoso de les fabes y el excelente compango. Seguimos con una segunda elección entre calamares en su tinta y cordero asado. Ya solo un selecto grupo de tragaldabas se atrevió con ambos. De colofón postres variados de la casa y licores digestivos. El vino, excelente, rioja Marques del Puerto crianza de 2007. La plática viva y amena de la sobremesa solo la contenía la poderosa voz de Aquilino entonando con maestría los “cancios” y dejándonos a todos un nudo en la garganta.
El próximo mes, una cita clásica de la Peña, las Jornadas Gastronómicas del Restaurante de Torres en Felechosa.J. Hevia
Asegura la gran Vanesa Ferreiro, de “O rey do pulpo”, que hay que cocinar el pulpo con ‘cariño’. Mas “cariño” es voz que proviene del latín “carere” y significa carecer. No es propio, pues, guisar con carencias. La cocina es, como bien lo refleja áticamente Sócrates Cicuta, la disciplina gastropornocibernética por excelencia, por nacer de Estómago, Sexo y Cerebro al honrar el precepto del Ducado de Gastronia que afirma: “Primum edere, deinde fornicare et denique philosophari” (Primero comer, luego fornicar y, por último, filosofar).
El sabio Trifón se expresa bien al mentar uno de los ocho rabos del pulpo, pues una vez muerto el molusco le cuelgan a éste los tentáculos a semejanza de las colas de los animales (DRAE). Trifón no se refería en particular al miembro viril del cefalópodo que, como es bien sabido, es el tercer brazo derecho del macho, suerte de órgano para la cópula con el que penetra en la cloaca de la hembra. Lo que no se recordó en el Fórum Gastronómico de Santiago es que, hace años, las mujeres pegaban con palos a los pulpos machos para ablandarles, sobre todo, el tercer brazo derecho cuya carne deleitosa se reservaba, con suma discreción, para las doncellas en su banquete de bodas. Se dice que la lucha de la especie por sobrevivir dio algunos ejemplares de pulpos zurdos, pero la mutación quedó abortada con la llegada del frío artificial.