
Este mes de febrero, y ya van tres febreros consecutivos, la Peña no ha faltado a su cita con las
Jornadas Gastronómicas de la Caza del Restaurante de Torres en Felechosa, que cumplen su decimoctava edición.
Un plato, escribía Julio Camba, puede desdoblarse en muchos. Primero hay que entonar el estómago. Luego hay que hacer boca, y únicamente después de preparados la boca y el estómago, debe comparecer el plato sobre la mesa. Naturalmente se trata de un plato serio y substantivo, y no se va a saltar sin transición de él a los postres. Es preciso redondear la curva hasta que la comida forme un círculo perfecto.
En el Restaurante de Torres entonamos nuestro estómago con un delicioso chupito de calabaza. Para hacer boca nada mejor que los exquisitos escalopines de venado, un recio picadillo de carnes de caza y unos finísimos pimientos del piquillo rellenos de jabalí. Entonados estómago y boca se nos ofreció un indescriptible estofado de jabalí, plato serio y substantivo donde los haya. Sin transición cerramos el círculo de esta “gloriosa” comida con el postre a base de panchón y casadielles. Vino de Villalba de Duero, a4 de Anta, café y licores fueron el perfecto complemento a estos manjares.
Arropados por las nevadas cumbres del puerto de San Isidro, con la panza llena y el espíritu sereno, de vuelta a la Fresneda y cada mochuelo a su olivo.
Crónica de J. Hevia
Asegura la gran Vanesa Ferreiro, de “O rey do pulpo”, que hay que cocinar el pulpo con ‘cariño’. Mas “cariño” es voz que proviene del latín “carere” y significa carecer. No es propio, pues, guisar con carencias. La cocina es, como bien lo refleja áticamente Sócrates Cicuta, la disciplina gastropornocibernética por excelencia, por nacer de Estómago, Sexo y Cerebro al honrar el precepto del Ducado de Gastronia que afirma: “Primum edere, deinde fornicare et denique philosophari” (Primero comer, luego fornicar y, por último, filosofar).
El sabio Trifón se expresa bien al mentar uno de los ocho rabos del pulpo, pues una vez muerto el molusco le cuelgan a éste los tentáculos a semejanza de las colas de los animales (DRAE). Trifón no se refería en particular al miembro viril del cefalópodo que, como es bien sabido, es el tercer brazo derecho del macho, suerte de órgano para la cópula con el que penetra en la cloaca de la hembra. Lo que no se recordó en el Fórum Gastronómico de Santiago es que, hace años, las mujeres pegaban con palos a los pulpos machos para ablandarles, sobre todo, el tercer brazo derecho cuya carne deleitosa se reservaba, con suma discreción, para las doncellas en su banquete de bodas. Se dice que la lucha de la especie por sobrevivir dio algunos ejemplares de pulpos zurdos, pero la mutación quedó abortada con la llegada del frío artificial.